𝐋𝐎𝐒 𝐍Ú𝐌𝐄𝐑𝐎𝐒
Por Esteban L. Aqjuino
Muchos sabios han expresado que Dios es números, y considero esa afirmación singularmente interesante, ya que demuestra que detrás de ella existe una meditación bien profunda. Toda serie numérica es infinita, y la Gracia de Dios no tiene fin, así como cualquier acción que proviene de su manifestación. Siendo nuestro pensamiento finito, nos cuesta ver esa dimensión ilimitada.
Cuando leemos la Biblia encontramos múltiples alusiones a los números, y todas dejan en nosotros un sabor de misterio y deseos de profundizar en esos enigmáticos pasajes. Es totalmente lógico, porque la naturaleza de los números forma parte de un universo invisible que convive con nosotros.
Analicemos algunos números; y dejo
espacio al lector para que medite en ellos y/o en otros que estime.
Del 7. Es el siete, creo, uno de los números más manejados por la cultura popular. Claro que este tiene una incidencia evidente en la realidad visible: días de la semana, planetas, días de cada período lunar, colores del arcoíris, notas musicales… El siete es la suma de tres (el cielo) y cuatro (la tierra), llegando así a la totalidad del universo en movimiento. Dios descansó el séptimo día, y los judíos respetan ese día según sus preceptos. Es la suma de las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales. Es un número de término y renovación, como el nueve. Para culminar con el siete, puedo decir que es la clave del Evangelio de San Juan, tomando sólo como referencia las siete menciones de Cristo: “Yo soy”.
Del 8. Ahora describiré brevemente el ocho. Creo que es uno de los más enigmáticos, ya que es considerado como signo del equilibrio cósmico. Si el siete es la cifra del Antiguo Testamento, el ocho corresponde al Nuevo. Según San Agustín, más allá del séptimo día, viene el octavo que señala la vida de los justos y la condenación de los impíos. El octavo día simboliza la transfiguración y la resurrección de Cristo, y la del hombre.
Del 9. El nueve es un número de culminación, para dar paso a otro estado. Es tres veces tres. Nueve son los coros angélicos. Estos simbolizan una espiral que nos conectan con Dios. Noten que muchas oraciones que incluyen una intención (a los Santos, por ejemplo) se organizan en novenas antes de prepararse para la gran fiesta. También el nueve simboliza la gestación. Por último, les recuerdo que Jesús muere en la cruz a las tres de la tarde, hora novena. Su muerte física es la culminación de un ciclo para dar paso a uno nuevo, renovado.
Como pueden apreciar, los tres números seleccionados tiene un factor común: la culminación de un ciclo y el comienzo luminoso de otro. Por esto, los exhorto a meditar en cada uno de los procesos que vivan, por muy difíciles que sean. Puede que descubran su vínculo con una secuencia numérica. Esto no es más que Dios actuando en la realidad humana, para bien.


