𝐌𝐎𝐍𝐒𝐄Ñ𝐎𝐑 𝐂𝐎𝐁𝐎𝐒 𝐘 𝐋𝐀 𝐂𝐀𝐏𝐈𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐄 𝐌𝐀𝐑Í𝐀 𝐀𝐔𝐗𝐈𝐋𝐈𝐀𝐃𝐎𝐑𝐀
Por Olga Sánchez Guevara
Nuestra comunidad de la Capilla de María Auxiliadora se siente muy honrada de que una parte de la historia de este templo, en el que nos reunimos cada semana para celebrar la eucaristía, aparezca en la hoja dominical Vida Cristiana. Delante de la capilla hay una tarja colocada el 29 de septiembre de 1995, que reza: “En este lugar tuvo origen el poblado de San Miguel del Padrón, fundado alrededor de 1660 en torno al oratorio del ingenio San Miguel, el cual dio nombre al actual municipio”.
La capilla que hoy lleva el nombre bendito de María Auxiliadora era, en sus inicios, una iglesia de madera con puntal alto y techo de tejas, y durante la segunda mitad del siglo pasado fue atendida por monseñor Orlando Cobos, párroco de San Miguel. Según cuenta la hermana Mirta Lima, el deplorable estado en que se encontraba aquella edificación hizo que, en la década de 1970, monseñor Cobos solicitara un permiso para reconstruirla, que le fue denegado. El padre Cobos, como familiarmente se le conocía, era un hombre “de armas tomar”, y decidió resolver la situación a su manera. A sus órdenes se comenzó a construir una iglesia más pequeña dentro de la ya existente. La edificación antigua fue derribada sólo cuando estuvo listo el encofrado para el techo de la nueva
construcción, cuya placa se fundió en un día. Una religiosa Hija de María Auxiliadora donó la imagen de la Virgen y sugirió que la capilla fuera puesta bajo su nombre y protección. El mármol del altar fue traído desde Isla de Pinos, y la misa de inauguración fue celebrada por su eminencia el cardenal Jaime Ortega.
El padre Cobos continuó sus labores hasta que la avanzada edad deterioró su salud y tuvo que retirarse, primero de las capillas que atendía, y luego de la parroquia. La hermana Inés María Bergnes, coordinadora de nuestra comunidad, relata que en 2004 se hicieron cargo de la capilla los padres salesianos. En esa se emprendieron algunas obras de restauración en el templo, se renovaron las puertas y ventanas y se añadieron bancos nuevos. Se realizó un intenso trabajo con niños y jóvenes, y se celebraron primeras comuniones, confirmaciones y bodas. Los salesianos permanecieron hasta 2020, y posteriormente la Compañía de Jesús asumió el cuidado pastoral de la capilla.
En estos momentos, el núcleo más estable de la comunidad está formado por un grupo de personas mayores que compartimos la fe y la alegría de saber que el Señor va junto a nosotros en el caminar diario, y recordamos con especial agradecimiento a monseñor Cobos.


