LOS ANIMALES
Por Esteban L. Aquino Nieto
Desde la más remota antigüedad, los pueblos tomaban como referencia los aspectos que identificaban a los animales, su físico, su fuerza o debilidad, su belleza y todo lo que les resultaba útil para conocerse a sí mismo e identificarse con ellos. De esta manera podían apropiarse de tales tipologías para expresarlas en su rol social. Sin cambiar su pensamiento antropocéntrico, el ser humano utilizaba, de sus semejantes menos evolucionados, lo que le servía. Tal es el caso del león, la serpiente, el águila, la paloma, y muchos otros que forman parte del imaginario popular y religioso. En esta ocasión quiero volver sobre uno de los más enigmáticos: la serpiente.
Sería muy extenso referirme a este animal de simbolismo tan ambivalente, pero apartándome un poco de su connotación negativa (tal vez la más difundida en el cristianismo), creo justo mencionar que la serpiente, en antiguas culturas como la egipcia y la hindú, goza de una buena reputación. Entre sus significados encontramos la sabiduría y la curación. En la Biblia encontraremos que su asociación no está muy distante de estas. El Génesis la describe como el más astuto de los animales que Dios había hecho. En algunos pasajes bíblicos nosvencontramos con su presencia para el bien y para el mal. Por ejemplo, Dios envió contra el pueblo serpientes abrasadoras que los mordían mortalmente; de la misma forma pidió a Moisés colocar una sobre un mástil y todo aquel que la miraba quedaba curado. Vemos aquí los signos contrarios actuando a través de ella: la muerte y la curación. Como dato interesante, en la kabbalah hebrea la palabra serpiente es najash y tiene el mismo valor numérico de mashiaj (ungido o mesías). No creo que sea una coincidencia que este hecho comparta un simbolismo similar al de la elevación de Jesús en la cruz. En ambos casos, con sólo mirar quedan curados.
Otro de los animales simbólicos es el pelícano. Aunque menos difundido, su simbolismo está presente en el cristianismo, y lo podemos ver en la iconografía encarnando el sacrificio y la resurrección. Se muestra alimentando a sus crías con la sangre que mana de una herida autoinfligida.
Uno de los más interesantes y alegóricos es el gallo. Podríamos catalogarlo como emblema de Cristo, ya que simboliza directamente la luz y la resurrección. El gallo anuncia el nuevo amanecer, como el Mesías, anuncia el día que nace después de la noche. En el Evangelio de Mateo, Jesús dice a Pedro que este lo negará tres veces antes de que el gallo cante. Y Pedro lo negó tres veces justo antes de escuchar el canto del gallo, pero al pensar en este pasaje no puedo evitar una reflexión: Pedro, en su naturaleza humana, fue débil al olvidar y negar a su maestro. Al escuchar el canto del gallo cayó en cuenta de la Luz que recién nacía. Así mismo, creo, crucificamos y negamos a Jesús hasta verlo morir en la cruz, pero tres días después resucita y escuchamos el canto del gallo en el nuevo amanecer.


