LEÓN XIV, UN PAPA ESTADOUNIDENSE CON CORAZÓN LATINOAMERICANO
Por Redacción VC
La Iglesia tiene un nuevo Papa: el cardenal Robert Francis Prevost, quien ha elegido el nombre de León XIV, se convierte en el Pontífice número 267 tras ser elegido en un cónclave que concluyó esta tarde con la tradicional fumata blanca a las 06:07 p.m. (hora de Roma).
“Ayúdennos a construir puentes, no muros. La Iglesia debe ser lugar de encuentro, no de división”, fueron las primeras palabras del nuevo Papa León XIV tras aparecer en el balcón de la Basílica de San Pedro. El primer Papa estadounidense, agustino de 69 años, ha pasado la mayor parte de su vida en Perú, y su mensaje inicial refleja claramente su visión de una Iglesia que une culturas y tradiciones.
Nacido en Chicago en 1955, en una familia de origen francés y español, Prevost dedicó cuatro décadas de su vida ministerial a Perú, donde ejerció como misionero y obispo, desarrollando una pastoral centrada en la cercanía a los más vulnerables. El nuevo Papa rompe el tabú no escrito de evitar pontífices estadounidenses, aunque su perfil complejo como mediador entre las facciones de la polarizada Iglesia norteamericana y su extensa experiencia en Latinoamérica lo posicionaron como una figura de consenso.
El cónclave que lo eligió ha sido uno de los más breves de la historia reciente, resuelto en tan solo cuatro votaciones, el mismo número que necesitó Benedicto XVI en 2005. Los 133 cardenales del cónclave más multicultural de la historia lograron el consenso necesario con sorprendente rapidez. El nuevo Pontífice obtuvo los 89 votos requeridos (dos tercios del total) mientras miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro estallaban en aplausos y las campanas de la Basílica repicaban con júbilo. La multitud en la plaza se llenó de alborozo al conocerse la identidad del nuevo Papa, coreando sin cesar: “¡León, León!”.
Desde 2023, Prevost ocupaba el estratégico puesto de Prefecto del Dicasterio para los Obispos, convirtiéndose en uno de los principales colaboradores del Papa Francisco. Este cargo le permitió establecer contactos con todas las conferencias episcopales, otorgándole una visión global de los desafíos de la Iglesia. De carácter tranquilo y humilde, León XIV es conocido por su sobriedad y discreción, manteniendo un perfil bajo y rehuyendo entrevistas durante su carrera eclesiástica.
La elección del nombre León, que no se utilizaba desde León XIII (1878-1903), sugiere un pontificado que buscará equilibrar tradición y renovación. León XIII fue reconocido por su apertura a la modernidad sin abandonar los principios doctrinales, particularmente a través de su trascendental encíclica social Rerum Novarum.
“La Iglesia debe ser casa para todos, especialmente para quienes han sido olvidados”, continuó León XIV en su primer mensaje. “Les pido que recen por mí, para que pueda ser un fiel servidor del Evangelio y de todos ustedes”.
León XIV hereda una Iglesia que enfrenta múltiples desafíos: la polarización interna, la secularización creciente, la crisis de vocaciones, y la necesidad de continuar las reformas iniciadas por Francisco. La agenda que los cardenales han trazado durante las congregaciones generales previas al cónclave incluye cuestiones candentes que el nuevo pontífice deberá abordar con determinación.
Su elección podría interpretarse como una señal significativa ante la nueva era política en Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump, mientras su experiencia tanto en el Norte como en el Sur global lo posiciona como un puente viviente entre dos realidades de la Iglesia. Como él mismo expresó desde el balcón: “Somos todos peregrinos en el mismo camino, llamados a caminar juntos”.


