𝐄𝐋 𝐀𝐑𝐓𝐄 𝐃𝐄 𝐂𝐑𝐄𝐀𝐑 𝐕Í𝐍𝐂𝐔𝐋𝐎𝐒
Por Antonio Masferrer, SJ
¿Alguna vez se ha preguntado por qué ciertas personas se vuelven tan significativas en nuestras vidas? Quizás recuerde a un amigo de la infancia o a alguien que apareció hace poco y ya ocupa un lugar especial. ¿Qué las distingue? Una historia de El Principito nos ayuda: el arte de crear vínculos.
El zorro enseña al Principito: “Domesticar significa crear lazos”. Suena sencillo, pero en el mundo actual, con relaciones a menudo superficiales, construir vínculos verdaderos es un arte.
Reflexionemos: Tenemos muchos contactos, pero ¿cuántas interacciones representan un vínculo profundo? ¿Cuántos nos conocen de verdad, más allá de una breve conversación? El zorro dijo: “No existen tiendas donde se vendan amigos”. ¿Cuántas veces preferimos un mensaje rápido a una conversación real, posponiendo un encuentro con un ser querido?
Crear vínculos requiere tiempo de calidad, escuchar atentamente, estar presentes. Es el tiempo que invertimos cuando estamos con alguien sin mirar el reloj, escuchando con interés genuino.
Los rituales son importantes: “Si vienes a las cuatro, seré feliz desde las tres”. La emoción de anticipar un encuentro especial. Pensemos en la comida familiar de los domingos, la tertulia con amigos o la llamada semanal a un ser querido.
También está la responsabilidad: “Eres responsable de lo que has domesticado”. Un vínculo implica el bienestar del otro. Sus alegrías y tristezas nos afectan. Esta vulnerabilidad compartida da autenticidad a la relación.
Cuando cultivamos vínculos, nuestra percepción del mundo se transforma. “Sólo con el corazón se ve bien. Lo esencial es invisible”. Un lugar se vuelve especial por un recuerdo compartido, una melodía se convierte en “nuestra canción”.
En este mundo de prisas, ¿nos atrevemos a crear vínculos reales? Lo que da valor a la vida no son las posesiones, sino los vínculos que construimos con amor, esas personas únicas e irremplazables. Preguntémonos: ¿Construyo vínculos verdaderos o acumulo conexiones superficiales? Esta pregunta puede transformar nuestra vida.


