𝐍𝐎 𝐌𝐄 𝐌𝐔𝐄𝐕𝐄 𝐌𝐈 𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐐𝐔𝐄𝐑𝐄𝐑𝐓𝐄
Anónimo
No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.


