𝐋𝐀𝐒 𝐈𝐍𝐂𝐀𝐍𝐒𝐀𝐁𝐋𝐄𝐒 𝐑𝐄𝐏𝐀𝐑𝐀𝐃𝐎𝐑𝐀𝐒
Por Lazaro Numa Águila
Caminar por Reina ha perdido su encanto. Los portales mustios y el hedor ureico no convidan a hacerlo. Su riqueza arquitectónica se va apagando, aunque determinados inmuebles resisten el embate del tiempo y la desidia. El antiguo convento de Las madres de María Reparadora, en la esquina de la Calzada y la calle Gervasio, es uno de ellos.
La congregación llegó a Cuba en 1903. Su carisma era la adoración del Santísimo y las obras del apostolado. En 1905 ya contaban con una capilla en la calle Dragones número 43. Según el Diario de la Marina, en 1916 hacían colectas para la construcción de un convento: “Por el señor Presidente de la República han sido autorizadas las señoritas Magdalena y María Teresa Díaz, á nombre de las Madres del convento María Reparadora, para rifar una imagen del Sagrado Corazón de Jesús [...] y también ha sido autorizado el Presidente del Liceo de Lajas [...] para la rifa de una finca rústica, cuyo producto se destina á la construcción de un edificio para esa institución”. El empeño se concretó, pero las evidencias apuntan a pensar que el inmueble fue comprado y posteriormente remodelado para el uso de carácter religioso.
En 1920 la congregación se vio amenazada: “Los detectives de la Policía Secreta […] detuvieron ayer a las nueve de la mañana a Claudio Salinas López […] porque lo hallaron en actitud sospechosa en la calle de Gervasio esquina a Estrella, al fondo del Convento de las Reparadoras, en cuyo lugar tenía noticias la policía de que elementos ácratas intentaban colocar una bomba para suspender la fiesta religiosa que allí se celebraba […] La Superiora de dicha congregación había pedido auxilio al Jefe de la Secreta, pues hasta ella habían llegado noticias confidenciales del atentado que se tramaba […]”. El Diario de la Marina aseguraba que, el detenido ya había participado en un hecho que provocó una explosión en el Convento de San Felipe.
En 1925 la revista Bohemia describía elementos del inmueble: “Era pequeña la Capilla para el público […] En el interior hay otra Capilla, más pequeña, en el que hacen sus rezos las santas hermanitas y en cuyo altar, se levanta airosa otra imagen de la Purísima, de tamaño mayor, vistiendo el traje que llevan las monjitas.[…]”. La capilla pública tenía la dispensa del Culto Perpetuo al Santísimo Sacramento, unas hermanas se mantenían constantemente orando y cuidando el sitio. Se cuenta que en el barrio era frecuente escuchar la expresión “¡Vamos al Santísimo!”.
Allí las mujeres efectuaban sus retiros. Se mantenían cursos para trabajadoras domésticas y obreras. En 1956 abrieron una escuela gratuita de comercio y también impartían clases de taquigrafía. El sitio jugó un rol importante en la consolidación del trabajo laical, pues en él funcionaba la dirección del apostolado.
Mucho se pudiera hablar de Las Reparadoras, así que invitamos a los lectores a indagar sobre ellas. Aunque no se encuentran entre nosotros desde 1961, innegablemente nos dejaron su impronta en la Calzada de Reina.


